miércoles, 16 de agosto de 2017

Gamo


Taxonomia
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Mammalia
Orden: Artiodactyla
Familia: Cervidae
Género: Dama
Especie: D. dama

El gamo es un cérvido que coloniza el entorno mediterráneo, aunque ha sido introducido en numerosos países de América, así como en Nueva Zelanda, Sudáfrica y Australia.
El macho presenta una considerable cornamenta, singular por ser aplanada, con tres candiles y una palma ancha, de renovación anual. La pierde con la conclusión del invierno, iniciando la renovación con la llegada de la primavera hasta que, en el verano, ha vuelto a desarrollarse plenamente. También renueva el pelaje, disponiendo de dos libreas: una rojiza moteada de puntos blancos en estío y otra mucho más oscura y sin los ornamentos níveos en la estación fría.
Las hembras, que carecen de astas, son algo más pequeñas que los varones. Estos pueden alcanzar una longitud de metro y medio, ochenta y cinco centímetros de altura y casi sesenta kilos de peso. Las hembras pesan unos quince kilos menos y las más poderosas apenas alcanzan los ciento cuarenta centímetros de longitud y los setenta y cinco de altura.
Se alimentan de herbáceas, pero si escasean recurren a los frutos silvestres, los tallos arbustivos y las hojas. En primavera dedican el 80 por 100 de su tiempo a actividades nutricias, porcentaje que decrece al 60 por 100 en invierno.
Es una especie familiar, que no se agrupa en grandes rebaños. Prefiere vivir aisladamente o en grupos de hembras, no superiores a los diez ejemplares, o de machos de unos cinco ejemplares. En otoño se inicia la época de celo, conocida como "ronca", momento en que el macho que ha demostrado su superioridad frente a otros rivales se integra en un grupo de hembras, que pasa a conformar su harén.
La hembra, tras ocho meses de embarazo, pare una cría en mayo-junio, aunque se dan casos de alumbrar hasta tres ejemplares. La madre, durante unos días, mantiene oculto al recién nacido, acudiendo al escondite periódicamente para darle de mamar. Mientras está sola, la cría permanece prácticamente inmóvil, evitando de este modo llamar la atención de potenciales enemigos. Además, la madre se come la placenta y las heces de la progenie, destruyendo de este modo cualquier pista delatora.
La cría, una vez integrada en el grupo, práctica el juego de la "huida" y el de la "falsa lucha", actividades ambas que favorecerán su supervivencia futura así como los encuentros sexuales.
Esta especie ha sido muy apreciada cinegéticamente a lo largo de la historia. Si no se ve acosada por el hombre presenta comportamientos semidomésticos, conociéndose el pastoreo de gamos en la Edad Media.
Los enemigos naturales de la especie son el lobo y el lince. Para protegerse de estos depredadores disfruta de unos excelentes sentidos del olfato y del oído. Por el contrario, su capacidad visual es escasa, ya que únicamente distingue formas y contornos y, a partir de una distancia de medio metro, apenas es capaz de apreciar los colores. Esquelética y muscularmente está bien dotada para la carrera.